Nuevo Cine Coreano : OLD BOY
Enviado por ccforum el 28/8/2008 13:50:00

Fotograma de la películaDirección: Park Chan-wook.
País: Corea del Sur.
Año: 2003.
Duración: 120 min.
Género: Thriller.
Interpretación: Choi Min-sik (Oh Dae-su), Woo Ji-tae (Lee Woo-jin), Gang Hye-jung (Mido), Chi Dae-han (No Joo-hwan), Oh Dal-su (Park Cheol-woong), Kim Byoung-ok (Sr. Han
Guión: Hwang Jo-yung, Lim Joon-hyung y Park Chan-wook; basado en una historia original de Tsuchiya Garon y Minegishi Nobuaki.
Producción: Kim Dong-joo.
Música: Cho Young-wuk.
Fotografía: Jung Jung-hoon.
Montaje: Kim Sang-bum.
Diseño de producción: Yoo Seong-hee.
Vestuario: Cho Sang-kyung.
Estreno en España: 28 Enero 2005.

SINOPSIS:
Un día del año 1988, Oh Dae-Su es secuestrado. Cuando se despierta, está encerrado en una habitación sin ventanas, con un televisor como única compañía. No sabe donde ni por qué y nadie le explica que ocurre El tiempo pasa, y decide escribir todo lo que ha hecho en su vida que haya podido causar dolor a otros. Poco a poco, Dae-su se acostumbra a la penumbra de su celda y hace ejercicios físicos y mentales. Jura que se vengará del hombre que ha destruido su felicidad. Pasan quince años. Un día, alguien vaporiza la habitación con gas y Dae-su se desmaya. Cuando vuelve en sí está libre. Le han dejado un teléfono móvil y una cartera llena de dinero. Recibe la llamada de un extraño, que le dice que ahora le toca descubrir el porqué de su encarcelamiento.


SOBRE EL DIRECTOR:
Park Chan Wook nace en Seul en 1963. En el año 2000 obtiene su primer éxito con Joint Security Area, un thriller ambientado en la frontera que separa las dos Coreas que obtiene cuatro premios Graham Bell, incluyendo Mejor Película. Su siguiente film, Simpathy for Mr. Vengeance, inicia su “trilogía de la venganza” que sigue con Old Boy, Premio del Jurado en Cannes 2003 y Mejor película en Sitges 2004, y finaliza con la aun inédita Simpathy for Lady Vengeance, presentada con éxito – dos premios – en Venecia 2005. También es suyo el esplendido fragmento Cut perteneciente a la película Three... Extremes, realizada con Takeshi Miike y Fruit Chan, recientemente estrenada en España.
SOBRE LA VENGANZA: “Quería enseñar otra perspectiva de la venganza con Old Boy, concretamente el lado positivo, para que el espectador sienta la catarsis del acto vengador. En mi opinión, la venganza es el tema más dramático del mundo. Sentimos más ira de la que sentíamos en el pasado, pero vivimos en una sociedad que nos impide liberarla. Cuando se vive en una sociedad que no nos permite resolver nuestros odios, la venganza se convierte en un tema que despierta cada vez más interés. Es algo que me intriga. La venganza es algo que todos llevamos en el corazón, pero es un tabú difícil de materializar. Si la venganza en Simpathy for Mr. Vengeance es algo malo que tiene consecuencias fatales, en Old Boy casi podría decirse que es buena para la salud mental.”


SOBRE LA VIOLENCIA: ” La violencia es en Old Boy un poco más explícita que en mis trabajos anteriores. He forzado el elemento de tensión para que se produjeran esas explosiones de rabia, pero no creo que todo se reduzca a una apología de imágenes fuertes. Es cierto es que en Corea la posesión de armas de fuego está prohibida, así que las muertes suceden con otro instrumental. Básicamente, le estoy lanzando al espectador la pregunta ‘¿Cuándo está la violencia justificada?’ Que esa pregunta toque al espectador directamente es mi objetivo. No quiero que el espectador se pare en lo intelectual, quiero que sientan mi trabajo físicamente. En nuestras vidas tenemos buenas y malas cosas, felicidad y dolor. La vida está llena de felicidad y de dolor y eso es lo que he querido mostrar en mis películas”
MEZCLA DE INFLUENCIAS:
Old Boy es una película peculiar por muchos motivos, pero quizás el más interesante es la forma en la que Park Chan Wook se lleva a su terreno ideas y recursos de diversos directores norteamericanos. En Old Boy pueden rastrearse las influencias, como no, del cine de Quentin Tarantino (su tratamiento de la violencia), de David Fincher, autor de Se7en y El Club de la Lucha (su fuerza visual al servicio de un universo dislocado y siniestro en el que, como en The Game, hay un demiurgo que controla el destino) o de Christopher Nolan (Memento es otro referente esencial en cuanto a la pérdida de la memoria y la venganza). Old Boy se inspira en un manga – cómic japonés – del mismo título y de ella se ha dicho a menudo que es toda una oda al cine violento e irreverente, que bebe tanto de los videoclips, los juegos informáticos como de la más contemporánea cultura audiovisual


LA CRÍTICA HA DICHO:
SERGI SANCHEZ, FOTOGRAMAS “Old Boy es una película que necesita ser vista con los ojos bien fríos: de lo contrario, es posible que la violencia de su poética nos confunda y nos haga sospechar que detrás del Apocalipsis no hay más que el ruido de fondo de una broma extraordinariamente formalista. Park Chan-wook no nos lo pone fácil para enfriarnos: los primeros 20 minutos de Old Boy son el retorcido prólogo de una montaña rusa visual y narrativa que deja anticuados los logros de los oscuros y fundacionales títulos de crédito de Seven. Old Boy se desarrolla en un conglomerado de vertiginosos círculos concéntricos que parecen resolverse siempre en el mismo punto, la confrontación moral entre lo que hicimos y lo que deberíamos haber hecho. Cuando el thriller se transforma en tragedia, cuando la transfusión de géneros muestra la posibilidad de un corazón, Old Boy alza el vuelo y carga de sentido romántico su estética nihilista. Ya no estamos ante una oda al caos contemporáneo, porque detrás del improbable catálogo de atrocidades que propone el cineasta coreano existe un elogio del amor como principio y fin de todas las cosas”
MIRITO TORREIRO, EL PAÍS “Old Boy es una de esas narraciones en las que parece que todo el cine es posible, que nada se hubiera inventado aún, que todos los caminos de la dramaturgia cinematográfica están ahí para ser recorridos. Es un producto insólito para los ojos occidentales, recorrido por una pulsión de muerte y destrucción, por una crudeza para la escenificación del dolor nada habituales entre nosotros. Y fruto también de su sorprendente desarrollo, el filme parece un sendero siempre a punto de bifurcarse, aunque jamás tengamos la certeza de hacia dónde, ni con qué personajes, ni cómo se resolverán las situaciones que la fértil imaginación de su máximo creador ordena para nosotros. Todo esto, junto a un trasfondo de violencia que es común a buena parte del mejor cine coreano, y que parece nacer de un contexto social hipercompetitivo, en el que los creadores parecen asistir incómodos a la deshumanización de las personas, configura lo mejor de un filme impactante e irrepetible.”


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